martes, 10 de abril de 2012

¿QUÉ QUIERES ESTUDIAR?


Hace menos años de los que imaginamos, la posibilidad de elegir entre una profesión u otra era impensable. En la época de “los oficios”, tal sabiduría era transmitida de generación en generación, de modo que uno ya desde muy pequeño, tenía bastante claro el lugar en el que podría situarse su futuro profesional. De hecho, aún podríamos mencionar culturas en las que dicha práctica, no tan lejana en la nuestra, continúa siendo lo habitual.

El desarrollo de la educación, y el acceso de gran parte de la población a la misma, ha generado multitud de posibilidades, que ayudan a crear todo un abanico de opciones. Sin embargo, inmersos en tal abanico de posibilidades, la elección, en ocasiones, resulta extremadamente complicada.

Durante el Bachillerato, si no antes, es frecuente para un adolescente escuchar la pregunta “¿Qué quieres estudiar?”, dejando de lado el inocente “¿Qué quieres ser de mayor?”, que preguntamos a los niños cuando todavía los consideramos demasiado jóvenes para tener las ideas claras. Sin embargo, esa rotundidad con la que un niño puede contestar a la pregunta ¿qué quieres ser de mayor?, da lugar a multitud de dudas y temores al pasar a la pregunta real que formulamos al adolescente.

Se ha de tener en cuenta, que quizá ésta sea una de las primeras decisiones importantes que un adolescente toma en su vida, con lo que todo ello implica. Además, esta toma de decisión, implica el cierre de una etapa, la etapa escolar, y el comienzo de una nueva y desconocida, con los temores que todo lo desconocido implica. Esta exigencia social, puede estar muy clara en algunos casos y cargada de indecisión y dudas en otros.

Por todo ello, existen métodos para ayudar al adolescente a tomar esta decisión de la manera más acertada posible. La orientación vocacional, consiste en un proceso de guia en esta toma de decisión importante para la vida de cualquier persona. No se trata de decidir por él, si no de guiarle de forma acertada en ese proceso, ayudándole a elegir aquello que realmente quiere y que mejor se acopla a sus posibilidades.

¿Qué aspectos debemos tener en cuanta a la hora de ayudar a un adolescente?

  • En primer lugar es importante escucharle. Observar sus intereses personales, su forma de vida, sus gustos, su miedos, sus aspiraciones... Estos aspectos se tratan en una entrevista personal, dedicada a obtener información sobre todas estas cuestiones.
  • A la hora de orientar vocacionalmente a un estudiante, es fundamental llevar a cabo una valoración de sus aptitudes intelectuales, que no tienen por qué corresponderse con las notas. Existen multitud de casos de unas aptitudes intelectuales magníficas, y sin embargo unas calificaciones académicas pésimas. Por tanto, los resultados académicos no son indicadores de la aptitud intelectual de un adolescente. Es fundamental llevar a cabo una evaluación de las mismas en profundidad.
  • La información es muy importante a la hora de tomar una decisión. Es prioritario, que a la hora de valorar los campos profesionales de interés de un alumno, nos aseguremos de que posee la información suficiente sobre todo el abanico de posibilidades del que dispone. Por ello, llevar a cabo una evaluación de los intereses y preferencias profesionales, será fundamental.
  • Por último, un factor importante a la hora de poder predecir la adecuación de un estudiante en una determinada profesión, es la evaluación de su personalidad. El obtener un perfil de sus rasgos de personalidad más significativos, permitirá no solo una elección más acertada, si no que evitará elecciones erróneas.
La orientación vocacional, debe realizarse individualmente, de forma que se puedan tener en cuenta todos los aspectos relevantes, y no pase por alto ningún detalle. Es fundamental que el profesional se centre en la particularidad de cada estudiante y lleve a cabo un estudio profundo de cada una de las áreas relevantes para el caso, con el fin de dárselas a conocer al estudiante y a la familia.


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