miércoles, 27 de noviembre de 2013

Economía de fichas I


La Economía de Fichas es una técnica derivada del Condicionamiento Operante, que utiliza como base los refuerzos; más concretamente los refuerzos secundarios. Éstos últimos, son objetos que inicialmente carecen de un valor específico para la persona que los recibe, y sin embargo podrán canjearse después por otros que sí lo tienen.

La necesidad de encontrar una fuente de motivación, para los pacientes ingresados crónicamente en las instituciones mentales, llevó a Aylon y Azrin, allá por 1968, a crear esta técnica que resulta de enorme utilidad hoy en día en diferentes campos de actuación. Su aplicación colectiva o individual, así como la incidencia directa en la motivación a la hora de llevar a cabo la modificación de una conducta, hace que sea de especial interés para los padres en el ámbito doméstico.


El principal objetivo consiste en motivar al niño, en el aprendizaje de nuevas conductas deseadas, eliminando aquellas que resultan menos convenientes. Se trata de una técnica simple, de fácil comprensión para los niños, y que puede utilizarse en los diferente niveles, siempre que se adapten los reforzadores a los diferentes etapas de madurez.

La técnica consiste en establecer un sistema de refuerzo con el niño, mediante la utilización de tarjetas o pegatinas, para premiar las conductas que se desean establecer en el comportamiento habitual, que después serán intercambiadas por reforzadores concretos cuyo valor y número de fichas, se habrán establecido con anterioridad.

¿Que pasos debemos seguir?

  1. Pensar en las características del niño. Cada niño es diferente, y los reforzadores no tendrán el mismo valor para todos. Aquí se hace necesario conocer muy bien los ámbitos de interés del niño, puesto que vamos a trabajar su motivación para el cambio. Así mismo debemos reflexionar como padres sobre el tipo de reforzadores que queremos utilizar. Para ello elaboraremos una lista de refuerzos, por los que luego los niños podrán canjear las fichas. En la próxima entrada analizaremos la mejor forma de elegir esos refuerzos y cuáles son los mejores.
  2. Reflexionar sobre lo que queremos corregir o las conductas que queremos instaurar. Mediante esta técnica, únicamente reforzaremos aquellas conductas que queremos conseguir. Es importante priorizar y llevar a cabo una lista ordenada de las conductas a instaurar, llegando a un consenso entre la pareja o las personas que vayan a poner en práctica dicha técnica.
  3. Elegir las conductas con las que vamos a empezar a trabajar. Elaborar una lista con 4 o 5 conductas y explicárselas al niño, asegurándonos de que sabe cómo debe hacer cada una de ellas.
  4. Decidir y explicar al niño cómo y qué tiene que hacer para conseguir los puntos o fichas.
  5. Decidir cuántos puntos o fichas hacen falta para conseguir cada refuerzo de la lista.
  6. Diseñar un cuadro de registro, en el que colocar de manera visual las fichas que el niño va consiguiendo.
  7. Acordar el periodo necesario para canjear las fichas conseguidas por refuerzos de la lista.




Ejemplo de hoja de registro:


Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
Desayunar
solo







Vestirme solo








Comer
solo









Ponerme el pijama











¿Qué fichas podemos usar?

Dependiendo de la edad del niño, es conveniente adaptar el tipo de ficha y el diseño del cuadro. Cualquier pegatina, que pueda pegarse en la casilla correspondiente puede resultar útil.

En la siguiente entrada, analizaremos cuáles son los refuerzos más convenientes a incluir en la lista por los que el niño pueda canjear sus fichas.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Uso saludable de las Nuevas Tecnologías







Asistimos en la actualidad a un fuerte cambio social generado en gran medida, por el desarrollo y crecimiento de las denominadas Nuevas Tecnologías. Los llamados “Nativos Digitales”, no entenderían un mundo en el que no pudieran hacer uso de estas nuevas herramientas, que a los adultos, desde el desconocimiento y la novedad, nos provocan tantos y tantos miedos.


Uno de los miedos mas extendidos, es el hecho de que un “maluso” de estas tecnologías, pueda convertirse en una adicción, con todo lo que dicho término implica. Es probable, que cuando detectamos ciertos signos de alarma en su empleo, estemos hablando en principio de un uso excesivo, que de no ser abordado, pueda efectivamente desembocar en un uso adictivo. De hecho, en la actualidad existe centros que trabajan estas “nuevas adicciones”.


Ante esta situación real que vivimos en la actualidad, ¿cómo debemos situarnos los adultos ante esta disyuntiva? ¿Optamos por una retricción absoluta acogiéndonos a la prohibición, o diseñamos estrategias que permitan un uso responsable de estas nuevas herramientas?


He aquí algunos consejos, que pueden resultar de ayuda a la hora de decidir contestar a la pregunta anterior:


Respecto al uso de internet:

  • Navega con tus hijos: Los adultos podemos compartir momentos de navegación, juegos... con los mas pequeños. Estos momentos fomentan la comunicación, el conocimiento mutuo, y las oportunidades de educar a nuestros hijos en esta nueva herramienta para nosotros, que resulta imprescindible para ellos.
  • Evitar el aislamiento: La televisión, los móviles, los ordenadores... pueden provocar problemas de socialización, puesto que son actividades que tienden a realizarse en soledad. Para evitar el aislamiento es importante colocar el ordenador en un lugar de uso común, en el que el niño o el adolescente no se encuentre solo y aislado.
  • Invitar a los amigos a casa: A pesar de que son juegos que habitualmente se llevan a cabo en solitario, éstos resultan mucho más divertidos cuando se juega en grupo. Invitar a sus amigos a jugar en casa, hace que no identifiquen este tipo de juegos con el aislamiento, y favorece al mismo tiempo el conocimiento de sus amigos.
  • Uso de internet como fuente de información: Es fundamental que aprendan las diferente formas de uso de cada herramienta, y todos los aspectos positivos de los que pueden beneficiarse.
  • Programar los tiempos de uso: Pactar un horario de uso del ordenador, los móviles, la consola... Es importante negociarlo entre las partes para asegurar su cumplimiento. El no cumplimiento del mismo debe tener unas consecuencias previamente pactadas y conocidas.
  • Hablar de Internet con el adolescente: Evitar realizar comentarios exclusivamente negativos de estas tecnologías, puesto que favorecerá, la evitación de ciertos temas por parte de los adolescentes. Basar la educación en un ambiente de confianza, para lo que es importante reconocer los aspectos positivos, al tiempo que educamos en los aspectos negativos.
  • Controlar que el uso excesivo de Internet puede no sea una manifestación de que algo no funciona bien:Es importante valorar, si existe algún problema o dificultad de otro tipo, que esté fomentando que el adolescente se refugie en este uso excesivo. Ayudar a resolver ese malestar, y en ocasiones, el simple hecho de comprenderlo, ayuda a ambas partes a entender mejor la situación.
  • Utilizar alarmas: Los tiempos deben marcarse con el uso de alarmas, que pueden ir poniéndose a medida que se va acercando el momento de interrupción. Puede sonar la alarma 10 minutos o cinco minutos antes de la interrupción, con el objeto de que el niño o adolescente se vaya preparando ante la obligación de desconectarse.
  • Bloquear determinados accesos: Existen programas que se pueden instalar en los ordenadores, que bloquean el uso y el acceso a determinados lugares web.
  • Ofrecer actividades alternativas de ocio: Buscar otras actividades que resulten motivadoras, y que no estén relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías.

¿Qué pasa con el uso del móvil?

  • Negarse a comprar un móvil al adolescente cuando todos sus compañeros lo tienen, simplemente aplaza nuestro problema, y probablemente fomente ciertas dificultades a nivel de grupo en el adolescente. Elegir el momento adecuado es una tarea complicada que dependerá de múltiples factores.
  • El gasto debe ser una responsabilidad: Se debe pactar con el adolescente la forma de pago del móvil, y las consecuencias de un uso no responsable del mismo. Para ello se puede acordar el empleo de una parte de la paga semanal...
  • El modelo de móvil que se decide comprar debe ser coherente con el uso que de él queremos que haga.
  • Negociar los tiempos de uso, y momentos en los queda restringido. Las noches, los momentos de estudio... Es importante pactar un lugar en el que se depositará el móvil en estos momentos. Ahora bien, es fundamental practicar con el ejemplo. No podemos exigir aquello que nosotros no hacemos.
  • Limitar los tiempos de uso del móvil, para hablar, para chatear, para jugar... establecer horarios

Videojuegos y consola:
  • Ubicar la consola o el ordenador en un lugar común de la casa.
  • Invitar a los amigos a jugar a casa para favorecer contextos de relación en los momentos de juego. No es conveniente identificar el juego a las consolas como una actividad exclusivamente individual. Jugar con hermanos, padres, familiares, amigos...
  • Evitar que dediquen mas tiempo a realizar este tipo de actividades que a otras como jugar, salir a la calle, hacer deporte...
  • Hablar y pactar antes de jugar. Preguntar a qué hora tiene previsto acabar y así será más fácil conseguir un compromiso. Recordar que si está jugando no es el mejor momento para pactarlo, mejor hacerlo antes.
  • Tener en cuenta las horas necesarias de descanso (no es lo mismo jugar a las 6 de la tarde que a las 12 de la noche).
  • Es importante conocer a qué juega:
      - Conocer sus gustos e intereses.
      - Informarse de los contenidos de los videojuegos.
      - Elegir videojuegos adecuados para la edad y con la colaboración del adolescente. Si se les prohíbe, se puede producir el efecto contrario y además, no se fomenta el respeto, del diálogo y de la negociación.
      -Priorizar la compra o el acceso a videojuegos multiusuario, que propicien el juego compartido o con amigos o en familia.

martes, 29 de enero de 2013

ALTAS CAPACIDADES

Albert Einstein


 
Según los datos del Ministerio de Educación, aproximadamente entre un 2 y un 5 por ciento de los alumnos presenta una alta capacidad intelectual. Sabemos, que los niños con altas capacidades, aprenden de forma diferente, pero los estereotipos, los miedos, y fundamentalmente el desconocimiento que existe sobre el tema, impiden en muchas ocasiones, identificar a estos alumnos, con el fin de ofrecerles una metodología adecuada a su ritmo de aprendizaje.

Una de las características de estos alumnos, es su excelente potencial de aprendizaje, que les permite asimilar los contenidos de forma diferente y establecer conexiones más rápidamente. Sin embargo, este potencial del que ya disponen, debe ser canalizado, con el objeto de sacarle el máximo provecho posible, y es aquí, donde la falta de formación de los educadores se hace patente, y hace que muchos niños desperdicien su talento.

La información y formación sobre cómo aprenden los niños con altas capacidades, nos acercará al manejo de la creatividad, la lógica, la reflexión... a la hora de enseñarles. Esta postura sin duda, no sólo beneficiará a los niños con altas capacidades, sino que también resultará positiva para el resto del alumnado.

Hoy en día nadie pone en duda la existencia de ciertas dificultades en el aprendizaje, que hacen que se deban emplear diferentes técnicas metodológicas y educativas, en función de las características del niño. Pues bien, si bien es cierto que los alumnos con altas capacidades no presentan dificultades a nivel de aprendizaje, también se hace necesario cierta adaptación en la forma de enseñar, puesto que no aprenden ni al mismo ritmo, ni del mismo modo que sus compañeros.

¿Qué características se observan en los niños que poseen alta capacidad intelectual?

  • Aprenden más rápido que el resto de los niños de su edad, por lo que es habitual que se aburran en clase, bajando incluso en su rendimiento escolar.
  • Suelen ser niños y adolescentes muy sensibles, dada su gran capacidad de reflexión, así como la percepción de que hay algo diferente en ellos, y que muchas veces no logran entender, ni ellos ni sus compañeros.
  • Necesitarán sentirse comprendidos no solo por sus padres, si no también por sus profesores, por lo que el emplear técnicas que se ajusten a su forma de aprender, les hará sentirse más seguros y motivados.
  • Necesitan trabajar el esfuerzo y los hábitos. Es habitual que los niños que presentan altas capacidades, no deban esforzarse al mismo nivel que el resto de sus compañeros, por lo que no desarrollan hábitos de trabajo. La adaptación del tipo de trabajo y de la metodología a este tipo de alumnado, favorecerá que aprendan ciertos hábitos como el resto de sus compañeros. Se puede trabajar sobre el mismo tema, planteando actividades diferentes para su desarrollo, que se adapten mejor a su tipo de aprendizaje.
  • Los niños con alta capacidad están preparados para afrontar el mismo aprendizaje que sus compañeros pero de manera diferente. El tipo de tarea debe ser de un nivel de complejidad superior, con el objeto de no caer en la desmotivación.
  • La desmotivación que estos alumnos adquieren hace que en ocasiones, parezcan alumnos con un déficit atencional, que enmascara una alta capacidad intelectual.

La Ley Orgánica 2/2006 (LOE), obliga a las Administraciones educativas a ofrecer procedimientos y recursos para identificar y atender al alumnado con altas capacidades. No podemos olvidar que el hecho de poseer talento, implica la necesidad de desarrollarlo.



Autor de la fotografía: Ferdinand Schmutzer
Fuente: http://www.bhm.ch/de/news04a.cfm?bid=4&jahr=2006
wikimedia Commons/Public Domain.