domingo, 2 de octubre de 2011

Esos locos bajitos


(Joan Manuel Serrat)
A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

Mi nombre es Oihana Sanz Ruiz de Onraita, soy psicóloga infantil y llevo mas de una década trabajando con “estos locos bajitos” de los que Serrat habla en su fantástica canción. He de decir que con 18 años, uno elige lo que quiere estudiar mas por intuición que por vocación. Sin embargo, hoy, después de estos diez años, puedo asegurar que no me equivoqué y que me encantaría seguir aprendiendo de ellos cada día. Si, digo seguir aprendiendo, porque no hay día en el que no me enseñen algo ellos a mí.

¿Qué es la infancia? Según la definición de la Real Academia de la Lengua Española, nos referimos con este término al período de la vida humana que va desde que se nace hasta la pubertad. Es el primer estado del ser humano, es un libro sin escribir. Obviamente no podemos negar la influencia de la genética que predispone al ser humano a desarrollarse a partir de una base. Sin embargo, queda mucho por escribir en ese libro que ya tiene un grosor, que incluso tiene una forma, pero que afortunadamente sigue estando ansioso y libre de escribirse.

¿Qué responsabilidad tenemos los adultos al escribir este libro en blanco?

Tenemos la responsabilidad de asumir y tomar conciencia de que no somos imparciales, de que tal y como dice Serrat hacemos que carguen con nuestros “Dioses” y nuestro “Idioma”.
Tenemos la responsabilidad de evitar que carguen con nuestros rencores, nuestros miedos y nuestras frustraciones..
Tenemos la responsabilidada de aprender de ellos, y de disfrutar haciéndolo.
Por todo ello, dedico este blog a todos esos “locos bajitos” que me han enseñado y a los que he podido enseñar un poquito de mí.

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