domingo, 2 de septiembre de 2012

EL ORDEN DE NACIMIENTO Y EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD








El ser humano, social por naturaleza, necesita de las interacciones con los otros, para su propio desarrollo. Así, podemos observar que las primeras interacciones importantes se producen dentro del ámbito familiar, en el que a su vez, se incluyen dos subsistemas importantes: el subsistema parental y el subsistema fraternal.


De hecho, no resulta extraño pensar, que la posición que uno ocupa, dentro del orden de nacimiento en el subsistema de hermanos, así como las relaciones que se establecen, según dicha posición, dentro del propio subsistema fraternal, y de éste con el subsistema parental, puedan influir en el desarrollo psicológico individual.


Tal y como afirma Kagan (1979), “el orden de nacimiento duplica en miniatura muchas de las experiencias de interacción social de la vida adulta y de la adolescencia.”


Según esto, podemos diferenciar 4 perfiles psicológicos importantes determinados por el orden de nacimiento, que marcarán los roles a seguir dentro del subsistema familiar:

  1. El hijo único.
  2. El hijo mayor.
  3. El hijo mediano.
  4. El hijo pequeño.

EL HIJO ÚNICO:

El hijo único suele ser el foco de atención de la familia, y suele estar muy habituado a estar en ambientes de adultos, por lo que puede resultar más maduro que lo correspondiente para su edad. Suelen recibir mayor estimulación y mayor atención de sus padres, por lo que pueden tener dificultades al enfrentarse a ambientes que no resultan familiares.

EL HIJO MAYOR:

El hijo primogénito, habitualmente, es el que más atención recibe de los padres, así como de la familia extensa en general. Es probable que esté más estimulado, y en el caso de ser destronado con posterioridad, termine desarrollando características más paternales a nivel de responsabilidad. Suelen ser responsables y centrados.

EL HIJO MEDIANO:

El hijo mediano es el pequeño durante un periodo de tiempo, que termina con un destronamiento de su posición inicial, hecho que le hará buscar su sitio dentro del seno familiar. Parece, que en ocasiones, esta posición puede suponer una confusión en cuanto al rol que se debe desempeñar dentro del seno familiar. No son los mayores, aunque en ocasiones desempeñan el rol de hermano mayor, y sin embargo tampoco son los pequeños, a pesar de que en otros momentos desempeñen su función. Este hecho podría explicar el motivo por el que los niños que ocupan este lugar, tienden a establecer vínculos importantes con amigos... dedicando menos tiempo a las relaciones familiares. Por otro lado, es habitual que intenten diferenciarse completamente de sus hermanos mayores llegando a definirse como completamente diferentes. La queja más habitual de aquellos que ocupan este lugar, es la menor atención que reciben por parte de la familia.

EL HIJO PEQUEÑO:

Los más pequeños de la casa, aprenden rápidamente qué conductas deben llevar a cabo, para ser el centro de las atenciones familiares. Suelen crecer creyéndose más dependientes de los otros que les rodean, por lo que tienden a mostrarse más inseguros.







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